jueves, 2 de julio de 2009

Hablar

Vuelvo de Bienservida tras un duro día de trabajo y discusiones peregrinas. Por la ventanilla observo las nubes que descansan en el cielo, grandes, consistentes, esponjosas, vivas. Y algo surge en mi interior, un deseo de expresar con palabras algo desconocido que está en ellas, pero las palabras no surgen. ¿Quieren hablar ellas a través de mí? o ¿Quiero yo expresar algo mío que veo en ellas? - ¿Hay "algo" ajeno a los dos que quiere que yo exprese algo sobre ellas? Ante la imposibilidad tanto de saber a qué se debe ese deseo como de responder al mismo, quiero recordar aquel pasaje de Nietzsche en "Aurora" en el que intenta expresar una duda similar: la naturaleza es muda, pero quiere hablar, en contraste con el hombre, que habla. Nietszche "oye" a la naturaleza silenciosa burlarse "estrepitosamente" de los que hablamos, y duda de si el hombre debe hablar, como requiere todo lo humano, o abandonar su humanidad y, callando, elevarse, como según él hace la naturaleza, sobre sí mismo.

sábado, 13 de junio de 2009

Orden

Un buen narrador puede poner más orden en nuestra cabeza que el mejor de los filósofos.

sábado, 7 de marzo de 2009

Exceso de trabajo

(mientras paso la aspiradora, en casa:)
¿Alguien podría encontrarme en el Antiguo Testamento el caso de un sólo endemoniado? Sin embargo, el Nuevo está plagado de ellos. Parece que salieran de todas partes ¿Dónde estaban antes? Está claro que para los judíos no eran un problema o, en el mejor de los casos, eran un problema resuelto. Igual que pueden serlo para nosotros los desequilibrados en los psiquiátricos y los delincuentes en las cárceles: apartados y (realmente, hemos progresado) al cuidado de especialistas. En los relatos de Jesús, en cualquier caso, ¡es como si alguien los hubiera soltado a todos!
Y es que cuando alguien empieza a ocuparse de lo que ha permanecido ignorado o "resuelto" durante años, décadas o siglos, el trabajo se le acumula. Parece que hay más suciedad de la que se creía.

jueves, 5 de marzo de 2009

El evangelio de Marcos

Hago caso a Enric González (EP Domingo 1/3/09) y leo el relato de Marcos, el evangelista. Y tiene razón Enric, se trata de un relato original y es bueno leerlo como relato. El estilo ayuda a ello. Hago un resumen a continuación de mis impresiones tras la lectura de los 3 primeros capítulos:
Jesús aparece como un personaje complejo y lleno de contradicciones que está buscando su sitio.
A modo de introducción, se abre el relato acudiendo Jesús al desierto para que lo bautice Juan Bautista como a tantos otros entre la muchedumbre (ni humildad ni orgullo, una costumbre, un rito que quiere respetar). A continuación se retira al desierto a llevar una vida contemplativa.
Pero ocurre algo: arrestan a Juan Bautista y Jesús cambia sus objetivos. Decide sustituir a Juan con una peculiaridad: meterse en las ciudades (cosa que Juan no hacía) y enseñar en las sinagogas, como cualquier otro judío formado. Pero la gente lo busca en descampados y se ve obligado a improvisar fuera de la ciudad.
Sus curaciones también comienzan de modo accidental: tropieza con algún enfermo y efectúa la curación en secreto, sin querer llamar la atención ni saltarse ninguna norma (envía al que ha sanado a presentar la ofrenda prescrita, "para que vean que cumple las normas").
Pero poco a poco empieza a sentirse incómodo e incluso descontento, de mal humor y adopta un talante retador. Parece no acabar de encontrar su sitio, su papel, y lo va cambiando sobre la marcha.
Proceso que culmina cuando tras perdonar a un inválido en la sinagoga (en principio ni lo cura ni tiene esa intención; simplemente lo perdona), aprovechando que es sábado y observando los murmullos de la gente, decide lanzar un órdago: hace al inválido ponerse en pie en medio de todos y le cura el brazo a una orden suya de extenderlo. Podía perfectamente haber esperado al día siguiente para curarlo, a las afueras de la ciudad incluso y sin llamar la atención, como en el caso anterior; no siendo, además, asunto de vida o muerte ni mucho menos (un brazo paralítico desde hacía tiempo). Pero decide escandalizar a todos, busca el enfrentamiento, se encara y, hecha la boutade, se marcha y deja a todos plantados.
Es lógico que en ese contexto su familia se presente para llevárselo a casa diciendo: "está fuera de sus casillas". Mientras tanto, aparte de rodearse de jóvenes, frecuentar ciertas casas de gente de mal prestigio, etc., se ha ocupado de elegir a doce seguidores entre los que hace destacar a tres: a uno le cambia el nombre y lo apoda Piedra (porque debía ser más duro y más cabezón que un risco) y a los otros dos los apoda "hijos del Trueno". ¡Todo un talante! ¿qué tendría en la cabeza?
Un personaje muy complejo este de Marcos, muy distinto del Jesús bueno (por no decir bonachón) al que todo el mundo ataca sin motivo, víctima de un complot judío poco menos que gratuito.

jueves, 12 de febrero de 2009

Nieve en Ontalafia


Me manda mi hermano esta preciosa fotografía de una rambla nevada cerca de Ontalafia tomada el pasado día 7 de febrero.

domingo, 4 de enero de 2009

Divagación de principios de año

Son las 3 de la madrugada y ha estado todo el día lloviendo con una lluvia suave en medio de una temperatura suave para esta época del año. He salido a la terraza y he contemplado la noche mojada. Por la tarde había comprado "la riqueza de las naciones".
La economía es un tema que me viene preocupando desde hace más de un año, desde antes de la crisis, probablemente porque desde hace varios años tengo que administrar la economía de mi madre. La economía de una persona mayor es una economía peculiar porque no tiene perspectivas de mejora: hay lo que hay, la pensión, si hay suerte también alguna renta, y nada más; no hay perspectivas de enriquecimiento, sólo administrar bien lo que ya se tiene. Eso me llevó a pensar en cómo hacer que crezca el dinero de una persona que no puede generar más dinero, lo que me llevó a pensar en lo que es invertir, esto a pensar en lo que es el riesgo y en su relación con el beneficio y en el concepto de ahorro, en la parte de ahorro que es razonable invertir y así sucesivamente. De ahí pasé a interesarme por cómo se genera la riqueza, qué es y a descubrir lo interconectada que está la riqueza de cada uno con la de los demás, más aún en nuestra sociedad capitalista. Y no sólo con la de los demás de nuestra sociedad, sino con la de otros países y otras gentes. Y en la responsabilidad que tenemos todos en la riqueza de los demás y lo importante que es que todos hagamos bien nuestro trabajo cada día. Porque no es nuestro sólo: es también de los demás, es de los demás, es de todos. Y es tan injusto que un empresario explote a un obrero como que un trabajador que cobra un sueldo justo por su trabajo deje de rendir lo que de él se espera. Ambos roban a los demás: el primero dinero, y el segundo riqueza.
Es curiosa esta sociedad que tenemos. Y lo digo sin ironía. Toda ella está basada en conseguir el máximo de productividad con el mínimo esfuerzo. Esto tiene un coste: renunciar a disfrutar trabajando. Pero también tiene un premio: recuperar ese disfrute en el tiempo libre que ganamos al concentrar nuestra energía en pocas labores hechas con un alto rendimiento. Pero también tiene una paradoja: no podemos dedicar el tiempo libre así ganado a disfrutar de la vida, entendiendo esta en su genuino sentido, que es vivir, disfrutar viviendo, disfrutar de nosotros mismos y de los demás, de comunicarnos unos con otros. Y ello porque el tiempo libre que hemos ganado lo hemos de dedicar a consumir lo que hemos producido con tanta eficacia en nuestras horas de trabajo. De lo contrario, dejaría de tener sentido ser tan productivos. Si en nuestro tiempo libre nos dedicáramos a meditar y conversar y gastar sólo lo imprescindible para atender las necesidades básicas, sobraría más de la mitad de lo que producimos, nadie lo querría, con lo que no valdría nada (nadie querría comprarlo) y nadie podría pagarnos por haberlo producido, la riqueza dejaría de estar lo repartida que está ahora y volvería a ser un bien escaso que se concentraría en los poderosos. Retrocederíamos. Alguien diría: pues no seamos tan productivos y disfrutemos de la vida. El problema es que gracias a que somos (bueno, los españoles menos, parece ser) tan productivos cada día son más millones de personas los que tienen casa propia, calefacción, trabajo bajo techo, etc. Una paradoja que no sé resolver aquí. Lo que no me impide salir otra vez al balcón, contemplar la noche, escuchar la lluvia, oler la humedad,... Y hacer un propósito para este año que empieza: ser más productivo en mi trabajo y, eso sí, no tener remordimientos si parte de mi tiempo libre lo dedico a meditar en vez de a consumir.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Provenza

El Ródano pasando por Arlès

Sur de Francia. Provenza. Dos ciudades romanas (Nîmes y Arles) y una medieval (Avignon). Un triángulo que encierra un campo llano con parcelas separadas por hileras de viejos árboles a modo de vallas que hubiera colocado un cíclope. Se respira el tiempo en cada objeto, el paso de los años. Uno cruza desde España y, sorprendido, se encuentra con que ha retrocedido en la historia cuando lo que esperaba era un campo, un país más moderno que el suyo. Al lado de estos pueblos, los pueblos manchegos están "a la última" con al menos un bar "de diseño" en medio de su caserío, sus farolas último modelo y sus plazas recién arregladas. Aquí, en Francia, parece que todo se ha detenido y se ha quedado como meditando y así ha envejecido. Sólo el Ródano parece joven, tan ancho y saludable y más azul que el cielo del Mediterráneo. Un viento frío baja del norte y pese al sol todos caminamos protegiéndonos con el cuello de nuestros abrigos.